"He
escrito estos piojemas por encargo de mi alma, para demostrar
a Josés y Josefas, precisamente eso: que los piojos
tenemos alma", escribe Peddy Mac Coulogh, en una carta
dirigida a Lázaro Wapner, padre de David.
David agrega: "Los piojemas
de Peddy me han acompañado desde mi infancia, y me
han afectado de dos maneras principales: uso anteojos desde
los seis años y mis poemas causan comezón en
las cabezas de mis lectores."
Los dibujos de Roberto Cubillas,
hechos con tinta, y retrabajados digitalmente, están
basados en el Peddycultura ilustrada (The illustrated Peddyculture),
aquellos bocetos que dejó inconclusos el oscuro piojo
Low Seaver, e inspirados, como se supone, en la obra de Peddy.
"Me di cuenta de que para no traicionar la línea
del piojo Seaver, debía seguirla con lupa", confiesa
Cubillas, quien de este modo rinde un pequeño, mínimo,
apenas visible homenaje a estos pequeños grandes piojos
del hombre: con una misma lupa, se lee y se mira. |